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Caminaban con el sigilo de la sombra en el pasillo comercial. El medio día aceleraba las rutinas. El niño, con una mano se aferraba a la tía y con la otra a la madre.


Ambas jugaban a un coqueteo efímero, en su ensoñación de verse todavía bellas.


No hubo vitrina que no les proyectara esa nostalgia de los años en que ambas danzaban solteras por el centro comercial.


Sentado en un sofá de espera que interrumpía el caminar de los compradores, un hombre decidió no mirarlas. Así quiso llamar su atención. Miró al niño hasta tener los ojos de ellas sobre él.


No medió un, sigan princesas, ni un ¿todo eso es suyo? Ninguna palabra para comenzar cualquier contacto.


-Acá hay un peligro- le dijo la ceja de una de ellas a la otra. Inmediatamente, sin

mediar palabra, la otra agarró al niño y lo alzó en brazos.


Unas horas después, antes de la siesta del niño, se confirmaron el pálpito.


-¿Cierto que era un ladrón de bebés?


No hubo oportunidad para un nuevo amor, vencieron las sospechas.




FIN

Por: Pipe Jiménez (1976)

© Todos los derechos reservados 2022

Foto de Snapwire

La primera vez que la vi fue una noche en el Chorro, allá nos parchábamos. Yo vendía pipas, cueros y manillas. La vi y quedé enciegao. Punketa y todo, se ganó el respeto de mi parche.


Ella llegó sola, la cresta la tenía más larga, roja sangre, una chimba. A mí las punketas me excitan, son puro voltaje. Ella y yo nos quisimos rápido, sin rodeos maricas. Pero no me soltó ni un beso.



Una semana después le presté veinte lucas para completar el arriendo de su pieza en la Candelaria. A los dos días me los pagó.

No nací para andar debiendo, Jimi, me dijo


-Tome ahí, usted sabe que yo sí le doy cara, Zarra


No hubo parque que no nos fumáramos. En esa época Lisa era muy rara, unas veces me tuteaba y otras veces me pateaba. Un día me decía `te quiero´ y al otro día me escupía.


Una vez cascamos a un tombo, por caspa, disque pidiéndonos la liga o el moño.


Un día le quise decir que la amaba


-Yo quería que nos casáramos y tuviéramos un chino. Como yo la quería como mi mujer, pues paila se abrió.


-Yo no soy de nadie, me dijo. Preferí dejarla sana.


Al otro día leí una noticia en un periódico que me encontré en un parque.


"Estaba toda perdida..

cuando la encontré, no recordaba nada. Preguntaba desesperada por un tal Zarra", narró Rubén Díaz, celador de la Biblioteca Luis Ángel Arango:


"Yo paso por acá a las cinco para

prestar mi turno como todos los santos días y la

vi ahí tirada toda golpeada"


La joven fue encontrada cerca a la Plaza de Bolívar con signos de abuso carnal violento. No publicamos las imágenes por…”


-Con esa cresta parece un mancito, yo la tengo para que le hagan, dijo el hombre más alto.


Lisa le mordió un dedo para soltarse..


-¡Esta malparida me mordió, vida puerca!


Los labios de Lisa se empaparon de sangre. Intentó gritar, pero fue callada

Le amordazaron la boca con una bayetilla untada de aceite. Lisa le arrancó un pequeño mechón de pelo al más alto y le rasgó la cara.


-Entre más calmada mejor le va, mamita


-Está muy buena, pero muy arisca, dijo el calvo


Mientras la sujetaba, el gordo le desabrochó el cinturón y el alto le rasgó la blusa.

Con asco, muy cerca a su oreja izquierda, escuchó las palabras y la respiración alterada del gordo.


Lisa luchó con todas sus fuerzas para zafarse y con una patada alcanzó la rodilla del calvo.


-Perra, marquémosla para que no nos olvide.

Con su último esfuerzo lisa lo arañó en la cara


-Con la navaja rásguele la cara, imploró el más alto


Lisa esputó con fuerza y con su último aliento


-Calladita y quietica piroba que ya perdió…


El más alto le frotó en la nariz un pañuelo que sacó de una bolsa azul…

Lisa sintió que el mundo se apagaba…


Zarra llega a Medicina legal donde confirma la noticia del periódico.


-Sáqueme de acá Zarra, sáqueme.


-Señorita, es muy importante que haga la denuncia, le dicen.


-Vámonos Zarra, se lo ruego.


Un sol espléndido gobierna la ciudad


Lisa casi cae desmayada.


-Si quedé embarazada voy a abortar, Zarra


-Tranquila Lisa, respire, luego miramos… tome aire, subámonos a ese taxi...


Velocidad, ruido, desorden, basura… los ritmos de la ciudad.

Lisa escucha unos cánticos en la calle...

Lisa se recuesta en el hombro de Zarra y a punto de desvanecer, observa el sol en la ciudad por la ventana...


-Acá habrá un muerto o habrá dos, pero no voy a parir ese bebé


FIN


Por: Pipe Jiménez (1976)

© Todos los derechos reservados 2022

Foto de Burak Kostak

Este es el capítulo final de la historia de Lisa. Click en las imágenes para conocer los capítulos anteriores



Lisa no puede sentarse, las ventanas del micro bus azul sudan. Sudan también los costados calvos de su cabeza. Y la cresta, impertérrita, aguarda consigo el rencor y la determinación de Lisa.


Afuera, una llovizna junta a desconocidos bajo las esquinas con techo. La ciudad se encarga de unirnos y de separarnos.


Lisa cierra los ojos y recuerda la mirada del “metacho” Zarra. Aunque se niega a aceptar su gusto por ese profundo color negro con el que Zarra adorna con crudeza sus pestañas.Extra aquella noche de sábanas y sudores.


-Me gusta el olor de sus tatuajes -se dijo muchas veces.


Zarra es su opuesto en casi todo y eso la excita.



Lisa abre los ojos y se mira las manos. Imagina sus uñas pintadas de color. Enciende un cigarro y vuelve a cerrar los ojos. las imágenes de Zarra se le revuelven, vuelve a abrirlos.


Mira sus nudillos y recuerda la cara de Zarra tras el golpe...

No quiso dejarlo volver a arrimarse y al mismo tiempo lo extraña.


Lisa parece delirar entre un váyase y un quédese. Se engaña, aún no se ha sellado la despedida entre ambos.


Del suelo del bus recoge un pasquín publicitario camuflado con noticias de aparente relevancia coyuntural.


Sugestivos títulos de noticias camuflan lanzamientos de productos y servicios

Amarillismo light, de escándalo, chismes y farándula `Periodismo´ al servicio del consumo.


“Una nueva golpiza en las calles de Bogotá


“Un nuevo linchamiento ocurrió esta mañana en las calles de Bogotá.

Las autoridades confirman que el presunto ladrón de un celular ya se encuentra estable luego de que una multitud de ciudadanos lo golpeara "la rata esta creyó que la señorita estaba sola y perdió, habemos muchos que estamos mamados de que no haya justicia, al man lo guardan unas horas y pa la calle a seguir robando. Pero ahora esta rata se va a acordar de nosotros cuando quiera volver a robar, ¡que trabaje!", aseguró el comerciante Roberto Castro, testigo de los hechos.”


La sangre derramada vende.


El pasquín fecha un suceso de la semana pasada en el que estuvo Lisa involucrada.


La noticia ignoró premeditadamente que una joven con cresta salvó al ladrón de la muerte.


Lisa, una heroína anónima para poblar al olvido.


Lisa se dibuja con cada insinuación del frío asfalto urbano, quiere escapar.

Un grafiti parece representarla...


“Eso soy... `medio libre´”


Tantos desencuentros, cuánto vacío...


-Yo soy áspera, pero es que se dan garra- se dice


-¿Matar en manada a un ladrón? ¡hijueputas!


-Zarra, Zarra, Zarra... hmmmm, piensa


En algún libro sin prestigio, una ley sin letra cuenta que en el universo hay siempre un agente aplastador... aplastado.


Una venganza está a punto de suceder..


En el Parque Nacional, Lisa abandona el pasquín en un andén. Sin más, sin arrugarlo, sin doblarlo, sin desbaratarlo, lo deja.


Lucha contra la frustración de dejar algo.


En el frío egoísmo del afán ciudadano está abandonándose, no quiere mirar hacia atrás ni hacia los lados. En cada esquina ha estado entregándose...


Una cuadra de calle hacia adelante, un poquito menos de Lisa.


Corta el camino por una nueva ruta entre barrios. Se siente dueña del territorio, pero ya nada la llena.


Su espalda siente un sudor helado que anticipa la tragedia..


De lado y lado la interceptan...


Siente el olor a óxido de un cuchillo en su cuello...


-¡QUIETA HIJUEPUTA O PIERDE!


Amordazada ve llegar a un tercero


La dignidad de Lisa contra la voz del asesino..


-Tiene buenas tetas esta jeva


Lisa intenta zafarse, sin éxito...


Esta historia continuará el próximo domingo 19 de junio.


Por: Felipe Jiménez (1976) En instagram: @Felipepoet

© Todos los derechos reservados 2022.

Foto: Jens Kohlen.


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