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-La señorita tiene la amabilidad de mostrarme la cédula.

 

-Tengo el denuncio, me la robaron, mire.

 

-Bien puedan sigan, habitación 302, estamos en una campaña con la Alcaldía y los preservativos son cortesía nuestra.

 

No los van a utilizar. Las 3 horas prorrogables del profesor y Violeta en este descuidado motel tienen un único objetivo. Han seguido hasta el edificio contiguo a un sujeto que parece ser el líder de la banda. El vidrio polarizado de su habitación impide que el principal escolta del sujeto que vigilan los vea cuando se asoma a recibir un paquete en la esquina contigua al motel.

 

-A ellos le entregaron la niña, estoy seguro, Violeta, ellos saben dónde está.

 

-¿No estaba perdida, sino secuestrada?

 

-Es más raro el caso…

 


perdida
¿Está perdida o secuestrada?

Lo que todavía no sabe Violeta es que aquella niña no es hija del profesor. Quizá no está preparada para comprender la dimensión del conflicto que obliga a Leonardo a no descansar en la búsqueda de la niña.

 

El profesor cierra la puerta del baño porque no aguantó más las ganas de orinar. Le recuerda a instrucción a Violeta con una voz enfática:

 

-No vayas a parpadear que cualquier cosa que pase puede ser importante.

 

Violeta cumple su promesa y se ve sorprendida. No duda en expresarse con alarma.

-A ese pirobo yo lo conozco. Ese cerdo me debe una.

 

-Qué pasó ¿quién es? ya voy

 

-Un pirobo abusivo, un violador

 

En este hallazgo de Violeta estará la mejor llave que tendrá Leonardo para resolver el misterio.

 

Esta historia continuarà el próximo domingo...


 

Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Febrero de 2024

© Todos los derechos reservados.

Foto Carolina Basi


Lo primero que llama la atención de Violeta es el riguroso desorden de la habitación del profesor, en contraste con una sola mesa donde permanecen abiertos unos libros. Como si guardaran un equilibrio estético propio de una persona con trastorno obsesivo compulsivo, a la derecha, alineados perpendicularmente, unos marcadores de colores esperan su turno para resaltar algún fragmento indispensable.

 

Las anotaciones le resultan incomprensibles para Violeta porque necesitaría mucha atención y tiempo para descifrar la letra de Leonardo. Y aunque ella aprendió a leer, no lo hace con destreza y se demora mucho. Lo único que no escapa a su escrutinio son las anotaciones al margen que otra persona escribió en uno de los libros:

 

“El abandono puede ser la manifestación del amor porque el desapego protege”

 

 Cuando Leonardo sale del baño, encuentra a Violeta subida sobre una silla de madera que apenas soporta su peso. Trata de ajustar un refuerzo de una ventana pequeña. Al escuchar la voz del profesor, busca apagar cualquier sospecha:

 

-Don Leo, por acá se le cuelan facilito.

 

-Leta, sin el don, recuerda. Por ahí no cabe nadie, no me preocupa.

 

-Yo me le cuelo por ahí, profe, no me rete.

 

-Esa ventana da a un patio interior al cual tampoco podrían llegar.

 

-A usté le falta calle, parce.

 

-Voy a ponerle una malla de protección, aunque no haga falta. Leta, comencemos. Esto que te voy a contar es mu delicado, por favor siéntate y prométeme que de acá no sale nada.

 

-Me extraña papi, pa qué estamos, usté tranquilo que soy firme, suéltelo pues mi rey.

 

Todo comenzó porque quise contactar a una persona por algo que escribió en un libro. Indagando por todo lado me encontré con un fenómeno muy preocupante: hay una mafia que alquila niños y abusa de ellos.

 

-Más despacio ¿usté buscaba a quién?


-Buscaba a una mujer.. aunque al principio yo no sabía que era una mujer, que comentó en un libro sobre los procesos de adopción para personas solteras, sobre un grupo de personas que hacen esos procesos de manera clandestina.

 


Van por ella
Por ella se unieron Leo y Violeta

-Uy muy áspero

 

-Descubrí que esa persona escribía en los márgenes de los libros y poco a poco fue llamándome la atención su manera de pensar. En uno de los textos supe que era mujer.

 

-¿Y qué decía la chica?

 

-Ella parecía confesar algo entre líneas…


Suscríbete al contenido Premium y lee completo este capítulo titulado "Por ella". También podrás acceder a esta historia completa, son 6 capítulos hasta la fecha.


 

Autor: Luis Felipe Jiménez Jiménez, febrero de 2024, Medellín, Colombia.

© Todos los derechos reservados

Foto: Jordy Toscano

No hizo falta ninguna prueba de confianza extra para que muy pronto estrecharan su lazo. Fue suficiente el acto heroico durante el atraco cuando Violeta sacó corriendo a los ladrones. El abrazo de agradecimiento y las palabras del profe fueron suficientes para ella. Siente que en este hombre puede confiar, sobre todo porque las circunstancias la obligaron a contarle dónde y cómo había aprendido tanto para poder sobrevivir en la calle.

 

Y fue precisamente esa primera confesión la que le confirmó a Leonardo que dio con la persona que necesitaba.


-Me dicen Campana porque soy experta en eso. Yo campaneo, yo aviso cuando llega el enemigo…

-¿El enemigo? ¿Quién o quienes son amigos y enemigos?

-Yo ya me pillé lo que venden, pero no me meto con eso. Unos venden fierros y otros pasan plata o merca

¿Trabajas con la policía?

-No, al contrario, yo les aviso cuando llega la policía. Pille, dos cuadras abajo del puente Bolívar, por la 30 sur, ellos manejan unos negocios por ahí. Le cuidé unos perritos a uno de ellos y comenzaron a llamarme. Como me les pillé las vueltas, me propusieron botarme la liga si les colaboraba. Querían que yo llevara un paquete a un cliente. Ni güevona que fuera, yo les dije que me abría, que si les servía de campanera, les colaboraba, pero créame profe que yo ya casi no trabajo con ellos.

-¿Te pagan bien?

-Ya no, ya gano más con lo otro

-Y si sabes mucho de ese negocio, no eres una enemiga para sus negocios?

-Ellos creen que yo vuelvo breve a esas vueltas y saben que yo no soy sapa.

-Te respetan entonces

-Me respetan desde cuando me les paré en la raya y le corté la cara a uno de ellos. Comenzó a tocarme y nooo, yo no me dejo, ¿sí pilla? Si no me agarran lo rompo todo, lo despedazo. Al man terminaron acostándolo ellos mismos porque era muy paila.

-Leta, necesito que me colabores con una misión. Estoy buscando a una persona, pero no conozco el nombre, solamente tengo esta foto y  me dicen que trabaja en ese barrio o se la pasa por allá, mira

-Yo la he visto a ella, la conozco, yo con ella tuve…


Violeta dice: la conozco
La conozco, dice Violeta


 

Por: Luis Felipe Jiménez, febrero de 2024

© Todos los derechos reservados

Foto: Nadi Lindsay

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