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Nos complace anunciar un nuevo aliado. Se trata de Casa Escarlata que nos abrió un lugar para expresarnos libremente sobre el deporte más bello del mundo: el fútbol.


Las opiniones que compartimos con La Casa Escarlata no obedecen al criterio editorial del medio y podrían no coincidir con el criterio profesional de otros periodistas que componen el grupo de trabajo. Respetamos la libertad de expresión de ellos y festejamos que ellos respeten la nuestra.


TODOS LOS MARTES HACEMOS GOL EN EL ÁNGULO
TODOS LOS MARTES HACEMOS GOL EN EL ÁNGULO

Nuestro primer comentario fue sobre un jugador que hizo parte del América de Cali: Juan Camilo Portilla.


Puedes escucharnos mañana en este enlace.


Nuestro gol siempre es en el Ángulo
TODOS LOS MARTES PRESENTAMOS "En el Ángulo"

Nuestro segunda opinión será sobre el rendimiento de Luis Fernando Díaz Marulanda, uno más de los héroes colombianos que fue víctima de violentos grupos armados en Colombia...


Todos los martes nos escuchamos en el Ángulo...


Imágenes: Humano +IA Gemini by Google.

En uno de los Clubes de Lectura que asisto, distinto al Club de Escritura Creativa Epojé que dirijo, nos encontramos distintas personas que apreciamos el arte literario. Soy el único de los actuales miembros que estudió Literatura y es Profesional en Estudios Literarios. No deja de dolerme que, al entrar, algunas personas no leían libros sino resúmenes de ChatGPT. Leer, para esas personas, es leer resúmenes de inteligencias artificiales. Para otros, leer es acabar de leer libros “rápido”. Entiendo, valoro y respeto su libertad porque soy un hombre libre. Yo no leo a alta velocidad, yo trabajo los libros. Y también los abandono, cuando los libros me desencantan o cuando están llenos de lugares comunes o no me dicen nada nuevo. Y trabajar los libros es anotar cuando hay que anotar, subrayar los textos, apuntar en hojas o cuadernos las impresiones que me da el texto. Leer, para un profesional en Estudios Literarios es escribir, no repetir. Es cuestionar a los autores y entender sus lugares de enunciación.


Y también es investigar los contextos, preguntarle a las inteligencias artificiales sobre la producción de la obra o sobre la vida de los autores. Por eso, recientemente le di una clase a una mujer humilde que no tiene la capacidad de leer o comprar todos los libros que yo he leído o que he descartado. La clase, en la calle, fue sobre los poetas malditos y sobre Francia. Le regalé un ejemplar de un libro sobre Rimbaud, Baudelaire, Verlaine y otros y di una corta clase de Literatura, gratis. No soy siempre tan generoso, pero esta bella mujer lo apreció con cariño y me regaló una sonrisa. Las sonrisas son más valiosas que el dinero.


Escribir no es copiar, como muchas personas creen. Las personas que no tienen o no han descubierto sus habilidades creativas, tienden a copiar a los creativos. Es algo con lo que me he familiarizado hace muchos años. Por eso, en plataformas como X, he visto que muchos de mis lectores me copian, cambian algunas cosas, pero dicen exactamente lo que les dije primero. Los “copietas” profesionales pululan. Es envidia lo que los mueve, no creatividad. Y la creatividad no se enseña, se enseñan técnicas. Yo, como escritor, le enseño técnicas narrativas a mis estudiantes particulares. Así como le enseño técnicas a mis estudiantes de música.  


Ya no peleo con eso, la pelea contra los plagiadores es una pelea que no doy en ciertos ámbitos. Las buenas ideas deben reproducirse, así no te den el crédito. Lo que no estoy dispuesto a negociar es el crédito legal y patrimonial de mi obra literaria. Por eso, junto con unas personas que confiaron en mi trabajo profesional y confiaron en mi criterio estético; leí, corregí, sugerí y edité un libro que tiene de todo:


Relatos de ficción

Relatos biográficos

Relatos poéticos

Poesía

Arte plástico

Diseño…


Este es un trabajo de años que pondremos en circulación por el mundo. Yo mismo llevaré unos ejemplares a varias ciudades de Colombia y a varias ciudades del mundo. 


Por supuesto que la estética es importante. Para cualquier artista la estética es importante. Las formas son claves, las formas son indispensables. Y el respeto por el trabajo ajeno, más. Por el honor que me dieron estas personas, estamos creando el libro más bello del mundo. Pero no será el único y el segundo probablemente será mejor. Ya se escribe desde el año 2009 y saldrá a la luz muy pronto también...


En El Relato del Domingo le dimos a 8 personas el privilegio de estar en el Primer Libro de El Relato del Domingo. Y todos recibirán el crétido que se merecen. Yo, como su editor, valoro el trabajo ajeno y pido que se valore el mío. 


Por eso, nuestro libro tendrá un valor muy especial y las personas que accedan a comprarlo en preventa, recibirán una edición personalizada, única e irrepetible. 


Serán pocos los que tendrán la primera edición de nuestro libro y pronto haremos el primer pre-lanzamiento en un lugar divino al nor-occidente de la ciudad de Bogotá. Se trata de un lugar exquisito donde concurren decenas de personas porque allí se conjuga el arte en su mejor expresión. El arte de la tinta, la música, la literatura y el amor. 


Vamos a hacer el amor con el arte y pronto diremos la fecha exacta para nuestro pre-lanzamiento, donde podrás adquirir un ejemplar único a irrepetible de nuestro libro. 


Por lo pronto, si te animas a colaborar con este proyecto privado, que no tiene ninguna subvención del Estado, co-patrocina el libro a través de nuestra #VakiRelato.


Si tu aporte es de más de $20.000 COP, sumas para completar el valor final del libro y cuando llegues a $150.000 COP o su equivalente en dólares, recibirás un ejemplar personalizado antes del 1 de octubre de 2026. 


Nuestra literatura salió a la calle y es ahí donde libramos la gran batalla por la democracia libre. Ayer tuve que decirle a una fiel seguidora de una iglesia que no le creyera a rajatabla la exégesis del pastor, sino que cuestionara su lugar de enunciación. Le propuse que si aborda el texto bíblico, lo haga con respeto y con discernimiento. El único que tiene el poder es DIOS y los pastores no pueden ser corruptos o imponer su interpretación de los textos. Son humanos, como ella y como yo.


Así mismo cuestioné sobre algunos sacerdotes de la Iglesia Católica. Los sacerdotes de la iglesia católica que han sido corruptos o violadores deben ir a la cárcel. Sin contemplaciones, porque la ley es la ley y si no se cumple, no tienen sentido las normas.


Ni los políticos, ni los que se llaman predicadores de buenas costumbres pueden saltarse la ley. Su grado de co-responsabilidad es muy grande porque son abandonados de la moral. Y no es ético imponer sus miedos, sus frustraciones o sus debilidades, como si todos los seres humanos fuéramos igual de "culpables".


Estamos en un país laico, así no lo quieran aceptar. Y yo, como escritor católico, también puedo cuestionar a mi iglesia. Y cuestiono que quieran "normalizar" a todo el mundo. Lo hago desde mi literatura y lo haré siempre, hasta que Dios decida venir por mí y llevarme a su lado.


Y así mismo cuestiono a la ciencia, como la nueva religión que pretende abrogarse el discutible imperio sobre "La Verdad". Los científicos que me agradan son los que son capaces de cuestionarse a sí mismos. Eso es lo que hacemos siempre los artistas. Allí radica nuestro ingenio.




Imagen co-creada con la IA de Meta a partir de una foto real de un concierto realizado en 2009 en Bogotá, Colombia.


Si quieres que hagamos un lanzamiento en tu galería de arte, en tu Club de lectura, en tu podcast o en tu empresa o emprendimiento privado, no dudes en contactarnos a través de nuestros medios sociales @elrelatodeldomingo o a través de un email a:

ADVERTENCIA: para escuchar esta imaginación es indispensable escuchar simultáneamente la canción: "Todos los seres humanos son héroes porque saben perfectamente a quien contarle sus derrotas" de Klement Segur del Pilar, disponible en su plataforma de streaming preferida.


Impávido, sin inmutarse, sereno y vigilante, en una esquina sobre el noveno escalón de las graderías, un hombre siente la mirada de Beatriz…

 

La inquieta la responsabilidad que le asignó el Estado.

 

La inquieta ver a este hombre, vestido por el desparpajo.

 

La inquieta verlo mirando todo, mirándola a ella y a todo el mundo. Como un acechador, como un lobo hambriento, silente.

 

Pensó en abordarlo cuando su cuerpo le pida ir al baño; ese oscuro baño sin papel higiénico. Sin embargo, como reza el protocolo, no debe haber alguna interacción sospechosa entre ambos. No puede decirle que deje de mirarla, que vaya a mirar a su mamá, a su hija, que la deje en paz. Hay muchos testigos que observarían ese acto como un plan corrupto, un delito electoral.

 

Beatriz es una de las mujeres que cuidan la gran fiesta de las elecciones.


En la mesa de votación que le asignó la Registraduría hay dos cuatro mujeres, hay dos hombres. No le queda difícil intuir a Beatriz por quién decidieron votar sus compañeros jurados.


La intuición, ese músculo de la experiencia.


Un comentario de cada uno, con la aguda ironía de cualquier reflexión sobre la realidad económica, ubica, en el imaginario de esta mujer, a quienes votan como ella y a quienes no. Ninguna de estas personas "vale" más que la otra y ninguna de sus expectativas es más o menos justa.

 

Ninguna de las personas jurados de votación tuvo la valentía de cantar su voto en las jornadas de capacitación; aunque todos lo dijeron con los ojos, con los gestos y con el lenguaje corporal.


La capacitación fue una fiesta de risas y reflexiones sobre lo arbitrario del azar. Dos de los jurados fueron reemplazados a última hora por alguna inasistencia que nadie, excepto ellos, conocen.


Algunos querían ser jurados y otros no. Entre quienes se sienten obligados se repite un acto telepático: "otra vez".

 

Una de ellas cuenta que hace tres años iba a ser sancionada severamente por incumplir la cita, pero remedió la falla con una razón objetiva: aquel día murió su madre y le fue imposible asistir a la jornada electoral.


Sobre el recuerdo ingrato, el duelo, hay reclamos empáticos por parte todos los jurados. Injusto algún reclamo por su ausencia.


¡Cómo así que tienes que ser jurado por obligación! se oyó.


Después, al final de la capacitación, cuando la confianza los animó, se burlaron de la suerte y una que otra risa motivó a considerarse un equipo importante, dado el compromiso común de cuidar la libre elección de los ciudadanos.

 

Es él, se dice Beatriz. Ese hombre inexpresivo que no habla con nadie y que parece vigilar desde las graderías. Es él, se dice.


Beatriz se propone vigilarlo. 8 años procuró con responsabilidad la fiesta. Ya intuye el resultado. En esta fiesta todos ganan y todos pierden. El empate es el único sabor mutuamente garantizado.


Ya no hay miedo, se dice. Es momento de celebrar.


En pocas horas la señorita Beatriz constata un impredecible resultado: la disminución de la abstención no altera dramáticamente los resultados.


Autor: Frívolo Ramírez Kayasa.


Salú es el título del relato que antecede a esta historia...
La gran fiesta de las elecciones

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