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Después de publicar La amenaza (escrito por un ser humano) correspondiente al 2do capítulo de la historia que comenzó como El Conciliador (escrito por un ser humano), El Relato del Domingo le solicitó a ChatGPT que escribiera el 2do capítulo a partir del texto escrito en el primer capítulo. Es preciso aclarar que la instrucción fue sencilla: "Por favor continua esta historia...". En la versión del autor humano del 2do capítulo hay un giro dramático y la narración no continua de manera lineal; ubica a los personajes en otra escena y alarga el suspenso sobre la amenaza.


Compartimos la versión creada por la inteligencia artificial (AI) para que ambas versiones puedan ser contrastadas:

"Tin había recibido amenazas antes, pero esta vez era diferente. La carta llegó a su casa y era clara y directa: "Si sigues pitando, te arrepentirás". La firma era anónima, pero él sabía que podía ser peligroso. Sus amigos y familiares le aconsejaron que abandonara su carrera como árbitro, pero Tin no podía renunciar a lo que había trabajado tan duro para conseguir.


Después de pensarlo mucho, decidió denunciar la amenaza a las autoridades y solicitar protección. La policía investigó el caso, pero no encontraron ninguna pista que los llevara a los responsables. Tin estaba asustado, pero decidió no dejar que el miedo lo detuviera. Siguió pitando en los partidos de la segunda división y se concentró en hacer su trabajo lo mejor posible.


Un día, durante un partido, Tin tuvo que tomar una decisión difícil. Un jugador del equipo local había cometido una falta muy peligrosa y merecía una tarjeta roja. Pero el público del estadio se puso furioso y comenzó a insultarlo y amenazarlo. Tin sabía que su decisión era la correcta y no podía permitir que la presión del público lo influenciara. Mostró la tarjeta roja y expulsó al jugador.


La multitud se enojó aún más y comenzó a lanzar objetos al campo de juego. Tin se sintió acorralado y asustado, pero no podía permitir que la violencia se saliera de control. Tomó su silbato y lo sopló con fuerza, llamando a los jugadores y deteniendo el partido. Pidió ayuda a la seguridad del estadio y logró salir ileso.

Después de ese incidente, Tin se dio cuenta de que su trabajo era mucho más que pitar partidos de fútbol. Era un árbitro responsable y comprometido con su trabajo, y debía hacer respetar las reglas del juego, aunque eso significara enfrentarse a la ira de los espectadores. A partir de ese momento, se dedicó a entrenarse aún más duro y a estudiar las reglas del juego para estar preparado para cualquier situación.


A pesar de las amenazas, Tin nunca renunció a su sueño de ser árbitro de fútbol. Con el tiempo, se convirtió en uno de los mejores árbitros de la liga y ganó el respeto y la admiración de sus colegas y de los jugadores. La amistad que había salvado cuando era un niño lo había llevado a su verdadera vocación, y estaba decidido a seguir adelante, sin importar los riesgos que eso pudiera implicar".



Este texto fue escrito por ChatGPT a partir de una básica instrucción. Carece de diálogos, es simple, plano y no goza de ningún lenguaje estructurado. Mucho menos hace uso de figuras retóricas que le den potencia narrativa.


Conoce acá 👇🏻👇🏻 los dos capítulos escritos por un ser humano:



Bogotá, marzo de 2023.

Foto: Boom

-Mi amor, no se te olvide que voy a estar en la casa de mi mamá, recógeme después de las siete, por favor.



-Goooooooooool del verde. Gooooooooool de Ortiz, este empate le da vida en la tabla…. en los comentarios el Petiso del gol…


La voz del periodista es acompañada por una cortinilla de fondo, una composición musical al estilo de la salsa clásica que tanto le gusta el comunicador:


-Brillante jugada por derecha, se durmieron atrás y se empareja el partido, quedan siete minutos y el verde luce mejor en la cancha, los cambios le están funcionando al profesor Mendoza….


Claudia moja sus labios levemente y los acerca al pómulo de Martín. Desliza su boca hacia la oreja y le da un besito en el lóbulo.


-Mi amor ¿si me escuchaste? A las siete donde mi mamá. Bájale a ese radio, ni que estuvieras sordo.


Martín baja el volumen de la radio. Siempre fue hincha del Verde, pero su perspectiva sobre el fútbol ha madurado y ahora escucha los partidos sin el apasionamiento de antes. La próxima semana pitará el clásico regional y se siente tranquilo porque además de Claudia, solo su madre, que en paz descanse y algunos amigos que tuvo en el bachillerato saben sobre su afición juvenil por dicho equipo.


-A las siete entonces, claro mi vida, allá nos vemos, te amo….


No alcanzan a pasar diez minutos tras la despedida del árbitro Martín Bessa y Claudia cuando una piedra irrumpe violentamente en la sala. El árbitro no entiende por qué no escuchó el estallido del cristal. Una brillosa cinta adhiere una nota escrita con tinta roja que advierte:


“Lárguese del país o su mujer lo va a llorar”…




Lee acá la continuación de esta historia:




Esta historia comenzó con el relato "El conciliador".


Si quieres conocer la versión de ChatGPT sobre el segundo capítulo de esta historia, entra a: "Expulsión".


Autor: Pipe Jiménez. Bogotá, marzo de 2023. © Todos los derechos reservados.

Foto: David Peinado

Tin era apenas un niño cuando salvó una amistad. A sus 11 años concilió la primera disputa. Los dos fugaces enemigos estuvieron a punto de ver sangre en sus rostros cuando Tin les dijo las palabras adecuadas. Tardaron en volverse a hablar, pero una reflexión estuvo acompañándolos todos esos días hasta que David tomó la iniciativa de invitar a Edu a jugar el divertido Mete Gol Tapa. Jugar fútbol los reconcilió definitivamente.


Durante el recreo entre clases, Tin se dedicó a verlos jugar mientras terminaba una tarea que aplazó el día anterior por exceso de sueño. No le rindió mucho porque el juego y la singularidad de sus reglas lo atraparon. No ganaba el que más goles hiciera sino quien, terminado el recreo, ostentara la responsabilidad del arquero. Tin consideró la idea de proponerse como árbitro para que, en caso de ser requerido, se dictaminara objetivamente si había faltas, manos o hasta tarjetas amarillas. No propuso nada, sin embargo a partir de ese día comenzó a escuchar los partidos de fútbol que transmitía en una cadena local la joven promesa del periodismo deportivo: el Petiso Arango.



Martín Bessa cargó siempre la reputación de ser un niño sociable durante los recreos. Eso sí, era tímido y reservado en las aulas de clase. Varios de sus compañeros coincidían: “Tin es mi mejor amigo”. Eso le otorgaba un grado de liderazgo. Nunca generó el desorden y sus profesores lo destacaban como alguien que fomentaba el respeto. “Es el único niño que le pide silencio a sus compañeros de clase. No es un niño común”, sostenían sus profesoras.


A sus 22 años, cuando abandonó la carrera de derecho, se enfocó en la actividad física y se la jugó por el sueño de su vida: ser árbitro de fútbol. Primero cursó la licenciatura en educación física y luego hizo cursos en el Colegio Nacional de Árbitros. Lo llamaron poco a poco a pitar en juegos de aficionados, hasta que obtuvo un contrato para pitar en la segunda división del fútbol profesional, donde ha trabajado hasta el día de hoy, cuando recibió una amenaza que lo ha cuestionado si vale la pena seguir arriesgando su vida en los estadios…


Lee acá los siguientes capítulos:





Lee la versión de la inteligencia artificial ChatGPT titulada: "Expulsión"















Autor: Luis Felipe Jiménez Jiménez. Marzo de 2023. © Todos los derechos reservados.

Foto: Mong Mong

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