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Esta, esta, esta, esta…

Esta pinche corbata fue la mejor inversión que he hecho en mi vida, en mi jodida vida...


La corbata puede ser una estafa
La corbata es una historia de ficción inspirada en dos situaciones reales.

El espejo no se permite confirmar la apreciación porque considera al beige disonante con ese naranja insípido y sí pudiera intuir, pero no puede, porque los espejos no intuyen, ellos solamente lanzan cuestionables certezas, intuiría que esta tarde, a Rey Augusto Fernando la corbata no le lucirá como él cree. Tampoco podrá decirle que esa tampoco le ofrecerá la distancia suficiente para ser desapercibido. 


Ahora sí, si con esa vieja corbata levanté lo que levanté; con esta me como el mundo y por fin terminaremos la casita que hemos ido construyendo con las uñas.


Con la displicencia del cómodo, la estrategia del gato y la efervescencia de la mariposa, Rey Fernando entra al recinto y deposita un sobre blanco con un billete falso. La cifra confundirá al encargado de sumar las ofrendas y lo llenará de ilusión.

Cuando se dispone en sentarse en el ala central, frente a la imagen de un Jesús amoroso, se dice: 


“Dios, perdóname…”


y, acto seguido, sin que doña Gleidys lo note, hurta de su cartera un reloj que fue custodiado por su familia durante casi ya un siglo. 

Autor: Luis Felipe Jiménez


Relato de un mercenario


Esta es la última bala. Si me atrapan me mato. No me voy a dejar secuestrar. No voy a someter a mi familia al dolor de mi ausencia y la incertidumbre de la negociación. Ya estuve allá, ya sé lo que es vivir con una cadena en el cuello. Ya caminé la selva con mis captores y hasta me enamoré de Sara. Ella no tiene la culpa de intentar asesinarme cuando me volé. Ella lleva en su vientre un hijo mío y probablemente la van a obligar a abortar. Hay un cementerio de bebés, un cementerio de vida no nacida en este mundo injusto. Soy un guerrero, juré defender esta patria y estoy dispuesto a dar mi vida por ella. Si Sara llega hasta acá, no la mataré y tampoco asesinaré a mi hijo. O mi hija, porque quiera Dios que sea una niña y que logre escapar del cautiverio. 


Escapar es un texto de ficción sobre un mercenario
Escapar es un texto de ficción sobre un mercenario

Mi primo está en Rusia y dice que allá o en Ucrania, nos necesitan. Manda plata y mi mamá ya no tiene que lavar los calzones de la señora que la contrataba. No sé nada de mis otros tres hermanos, mi mamá dice que no tienen papá. Eso no es cierto, pero como yo tampoco lo conozco, no voy a buscarlo. Ya vi todo lo que tenía que ver, ya vi el espanto. Ya conozco al diablo.


El diablo es un guerrillero que fue pisa suave, que sobrevivió a muchas tomas guerrilleras y que asesinó a muchos de mis compañeros. Ese man me sigue buscando porque sabe que yo lo conozco y que si lo veo… es él o soy yo. 


Necesito una sola oportunidad para ser libre, seguiré caminando esta maldita selva que me da el alimento y el agua y me da las enfermedades y me da las curas. 


No quiero cargar más armas y el único plomo que necesito es el que cargo en este cartucho. Me alimentaré de plomo si viene el enemigo y será su cuerpo o será el mío…

Autor: Luis Felipe Jiménez. este texto ha sido registrado en plataformas que protegen el derecho de autor, si te gusta, comparte, no copies.


Dedicatoria: Este relato va dedicado a un gran amigo, Santiago. Gracias a él, que hace parte del selecto grupo de personas escritoras del primer Libro de El Relato del Domingo publicamos textos cortos, largos, poéticos y trascendentales.


Sobre la estética del fútbol, la técnica, la lucha y el talento giró el comienzo de esta columna de opinión. Juan Camilo Portilla, Luis Díaz y la magistral Catalina Usme, en ese orden, fueron los inspiradores de “En el ángulo”. Hoy vamos a hablar del amor y la fidelidad. 


En el ángulo busca ver lo que los detractores del deporte más bello y completo del mundo no quieren ver; lo que no han visto o se niegan a reconocer. La cuarta columna recordó a Naranjito, la mascota del Mundial de España en 1982. 


Fue ese año cuando este poeta, siendo un niño tímido e inquieto, comenzó a ver transmisiones de fútbol por tv.  Me hice hincha, como muchos colombianos, del América de Cali. Hoy, pese a que me ganaré a algunos contradictores más, sobre todo los que ven el deporte como un lugar sagrado para rivalizar; también me declaro hincha del Junior de Barranquilla, “puro cuervo”. 


En mi más reciente visita al Caribe colombiano conocí varias poblaciones y conversé con muchas personas. Entre estas personas, comprendí la pasión por el tiburón que apasiona a muchos jóvenes barranquilleros y que es constatable en las diversas hinchadas en todo el país. El hincha colombiano tiende a ser muy apasionado y hasta radical. Sabemos que para ellos la camiseta, los trapos (banderas), los símbolos, son su modelo identitario, su lugar de ser, su lugar para ser.


Se sienten en familia y aunque no juzgo, intuyo que tal vez las otras familias a las que pertenecen cada una de estas personas, no los llenan, ni les permiten la libertad que la barra sí les avala. Me invitaron a ir al estadio y les dije que sería feliz entrando allá. Nunca he entrado al Metro, el Metropolitano de Barranquilla. Y lo más triste, tampoco he entrado al glorioso e histórico estadio Romelio Martínez, cuna del Caballero del Deporte y hoy en día, declarado Monumento Nacional de Colombia. 


Nunca he visto a la Selección Colombia en Barranquilla. Tampoco he ido a un partido que enfrente a mis dos equipos: el América y el Junior. Mi relación con el fútbol ha sido mediatizada por la tv, la radio, e internet. He ido muchas veces a distintos estadios en varias ciudades y casi me convierten en hincha del Atlético Nacional. Conservo, como un precioso tesoro, una foto de aquel Pipe de 3 años, con la camiseta del equipo de Medellín, uno de los más importantes rivales de mi América. No soy caleño, ni costeño y mi pasión por el fútbol no está supeditada al lugar donde nací, ni crecí, sino a los lugares donde crezco humanamente, donde se inspira mi obra literaria. Estuve a punto de volverme hincha del Once Caldas, pero esa historia no la pienso narrar ahora. 


En Puerto Colombia entrevisté al padre de Carlos Bacca. Y allí también entrevisté a varios niños apasionados por el deporte. Hablé con una leyenda olvidada que me dijo haber pateado el balón con Marcos Coll. 


En las playas cercanas al Puerto, un niño de 10 años me goleó en la playa, donde improvisamos dos arcos de banquitas playeras sin el palo travesaño, es decir, dos arcos con apenas dos ángulos cada uno. Ganó él y yo aprendí a patear mejor el balón en la playa, a medio día.


Su técnica, la de este talentoso niño, es equiparable a la del Pibe Valderrama, a la de Juan Camilo Portilla. Su ímpetu, el de Luis Díaz, su carácter, el del mar y su determinación para vencerme, la determinación de Catalina Usme. 


Gracias a Dios pudimos jugar con un balón que me vendieron en el almacén de las Tres B, donde llegué guiado por César Ahumada, el tío del talentoso jugador colombiano. A don Gilberto Bacca, de Soledad Atlántico, le agradezco por recibirme en su hogar y por lucir con orgullo la camiseta del Junior, tu papá. Conversamos y le dije que admiraba lo que él y su señora esposa, doña Eloisa del Socorro Ahumada QEPD, permitieron: Carlos Bacca desarrolló su talento por lo que más le gustaba: patear el balón.


Don Gilberto Bacca conoció la infidelidad de un escritor hincha del América de Cali y ahora del Junior
NO ES INFIDELIDAD SER HINCHA DEL JUNIOR Y DEL AMÉRICA

Su tío, César, hermano de doña Eloisa, me acompañó a darles un poco de mi experiencia a un grupo de niños que descansaban luego de un exigente entrenamiento en la gloriosa Cancha de Fútbol Carlos Bacca, cuna de futuros talentos. Con el ímpetu del sol a medio día, sin la sombra de las palmeras o los techos cubiertos, les dije a estos niños que era mil veces mejor jugar con el balón que jugar con las pantallas de los teléfonos celulares. Alguno de esos niños, si sigue el camino de la pasión y la disciplina, podrá ser otro Carlos Bacca, otro Lucho Díaz, otro Juan Camilo Portilla, otro Pibe Valderrama, entre tantas glorias de nuestro fútbol colombiano.


Tengo esperanza en el fútbol, en el deporte más bello del mundo. A partir del lunes 4 de agosto, en las tardes, encontrarás En el Ángulo en los medios oficiales de la Casa Escarlata. Eso sí, recemos para que mi obstinación por ser hincha de más de un equipo profesional, no riña con los carcelarios egoismos de los radicales. Recemos para que mi determinación no sea vista como una imperdonable infidelidad deportiva. 


Viva la libertad, viva el deporte. Esta noche, para comenzar el mes de agosto, a las 8:33 pm (Col), en un “en vivo” a través de la cuenta en Instagram de @elrelatodeldomingo publicaré otro relato y anunciaré lo que viene para el cierre del año en El Relato del Domingo...


Autor: Luis Felipe Jiménez @Felipepoet

Todos los derechos reservados. Este texto ha sido registrado en dos plataformas que reconocen y hacen respetar el derecho de autor.

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