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-Mi mamita dice que este es el único lugar que conserva la tradición, mira las lámparas Tin, son estilo suizo.


Muy bonitas Angy ¿tú cómo estás?


-Triste, Martín, expulsaste a mi hermano.


-Mira, esto no es personal, las reglas del juego son claras. Es mi trabajo.


-Yo sé, pero no va a poder jugar la final y tú sabes lo importante que es este campeonato para todos nosotros.


-Mira Angélica, mejor hablemos de otra cosa, no pienso discutir contigo las decisiones que tomo en mi trabajo. Cuéntame cómo te ha ido, ahora dizque vives de las redes sociales.



-De mi trabajo sí podemos hablar, pero no del tuyo, bueno, no hay problema… sí Tin, vivo de las redes, pero no solamente de las redes. Invierto en propiedad raíz y en criptomonedas. ¿Quieres invertir y ganar dinero exponencialmente? Tengo una marca de productos para el bienestar espiritual. Sanación holística para iniciados. Con mi novio hemos crecido mucho este año.


Angélica se expresa veloz, como si un vértigo interno le halara las palabras.


-¿Novio? pensé que te habías casado.


-Bueno, vivimos juntos, nos vamos a casar el otro año. LO A M O.


Martín no le cree, no le parece verosímil que Angélica esté tan enamorada como aparenta. Mientras habla, re-direcciona las pestañas con el nudillo del anular sin rosar el esmalte. Martín lee su comunicación no verbal y también constata que su relato carece de convicción. Ese gesto es para Martín la perfecta manifestación inconsciente de su embuste. Miente, pero no percibe lo evidente que resulta su engaño.


-No me vayas a invitar a tu matrimonio por favor, tú sabes que no me gustan esos eventos.Y nooo, yo en esas pirámides no confío, déjame quieto.


-¿Qué te pasa Tin? ¿Por qué tan grosero?


-Perdóname, es que estoy preocupado y no quiero asistir a eventos públicos, me amenazaron. Voy a retirarme del arbitraje.


-¿QUÉ? ¿QUIÉN TE AMENAZÓ?


-Shhh, baja la voz, yo no sé quién me amenazó. Saben dónde vivo, seguramente conocen a Claudia. Me voy…


Angélica cambia de opinión y prefiere no mencionar la advertencia que su novio le pretende alzar a Martín. Por un instante duda si los amigos de su novio amenazaron al árbitro. Luego decide creer que no, que los árbitros pueden recibir amenazas de otras personas.


-Termina de tomarte el café, por lo menos.


-Angy, pensé que era urgente lo que me tenías que decir.


Sobre el diminuto plato, cuya circunferencia de peltre adorna un hilo dorado, el sonido de la cuchara alerta al mesero.


-¿Desean un postre?


-No, la cuenta por favor…


Angélica mira a Martín y con su mano detiene la mano de él.


-Yo invito, Tin.


-Gracias, te diría que la próxima invito yo, pero no se si haya otra.


-No digas eso, cuídate Tin, pero dime cómo puedo ayudarte.


Ningún intento de atajarlo resultaría exitoso.


-Gracias Angy, por ahora simplemente no le comentes a nadie. Yo te mando algún mensaje cuando me sienta a salvo.


-Te quiero mucho Tin, cuídate por favor.


Martín corresponde con un suspiro el beso que acaba de recibir en su pómulo izquerdo. El oxígeno que le llega a su cerebro lo sosega, es suficiente para continuar su camino…


Lee acá el siguiente capítulo: Zumbido

 

Capítulos anteriores:


Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez, Bogotá, abril de 2023. © Todos los derechos reservados.

Foto de Pixabay

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