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Cuando Fernando recibió de su tío la responsabilidad de no dejar caer el negocio, los mayores ingresos del lugar se daban por la fidelidad del Club de Billaristas de Antioquia, un grupo de aficionados que decidió “agremiarse” para justificar que lo suyo era una práctica deportiva y no, como lo sugerían sus detractores “una disculpa de un grupo de ociosos para para beber, buscar mujeres y perder el tiempo”.

 

Para sobrevivir Billares Nutibara fue transformándose y comenzó a ofrecer, a medio día, un discreto menú ejecutivo conocido en el sector por ser el único con dos fuentes fiables de proteína, a un precio insuperable.

 

Las mesas de billar fueron reemplazadas por un mobiliario que se ajustó a los dos tipos de uso: restaurante de día y bar de noche. En las noches, durante buena parte de las décadas pasadas, sirvió de refugio clandestino de un grupo de trasnochados pseudo-revolucionarios muy fieles a Lenin, que conspiraban contra todo lo que ellos  denominaban como “el establecimiento”.

 

Fue al medio día de un 29 de febrero, cuando Leonardo vio por primera vez a aquella joven que conocerás más adelante y que jugará un papel trascendental en la vida de nuestro profesor. Por lo pronto, sigamos con la conversación en la que se ajustaron los detalles del pacto entre Sofía y el Leo:

 

-Sí, mira, me tomas todas las fotos que puedas y tratas de enfocarme en segundo plano, que se vean bien los edificios. Entre más amplio el plano, mejor, quiero que quede bien linda la arquitectura de los edificios, las ventanas.

 

-Pero eso está descuidado por ahí, hay edificios muy paila, está feo eso, profe

 

-Es bonito, es triste, pero es bonito, es el paso del tiempo, es exactamente lo que quiero que quede retratado.  

 

Sin que ninguno lo espere y contrario a lo que quisiera el dueño del bar, el parlante comparte “La cama vacía” interpretada por Óscar Agudelo.

 

La pareja despega sus labios y se dicen que es hora de hacer el amor en otro lugar. Ella pide la cuenta y él observa a Sofía. La diferencia de edades con el profesor es evidente y lo intriga el tipo de vínculo que puedan tener.

 


Violeta sabe ocultarse
Violeta tiene el don de la invisibilidad

La música se detiene y se prende la luz naranja encima de la barra principal. La mesera y Fernando conocen la señal. Alguien entró y habrá que darle la bienvenida...


¿Será Violeta?


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Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez, 2024

© Todos los derechos reservados

Foto: Ivory Huang

“Si hoy fuera ayer, por Dios que no la dejo partir.

Si hoy fuera ayer, le ruego, le suplico, le imploro… amor no te vas”

Edmundo Arias


Cualquier persona que presencie esta escena podría imaginarse que después de la charla que ocurre casi a oscuras, con la tímida participación de un candelabro del siglo pasado, terminará en el desenfreno sexual que una mujer y un hombre adultos comparten de mutuo acuerdo.

 

Debajo de un cartel con una foto de Gardel, retocada artificialmente con alguna técnica rudimentaria, resalta un mensaje irónico atribuido a la JUPA:


“La JUPO es pro-derechista”.

 

A través de un parlante que no aguanta una nueva reparación, se escucha la voz de Alci Acosta. Interpreta “Si hoy fuera ayer” de Edmundo Arias.

 

Ambos llevan un minuto mirándose sin pronunciar palabra. Ambos fingen estar concentrados en la música. Ambos, sin acordarlo, simulan con sus dedos la magia del piano que ambienta de nostalgia el bar.


Campana para cuidar
Campana es la historia de un vínculo extraordinario

Leonardo, valiente escéptico de cualquier doctrina, confiere a su interlocutora el privilegio de sacarlo de la ignorancia y decide hacerle una pregunta cuya respuesta no podrá ser ignorada. Él conoce la respuesta, pero está dispuesto a asumir una posición ingenua para que la conversación comience a llegar a dónde quiere. Busca tener confianza suficiente con esta joven, y establecer un tipo de confidencialidad, de intimidad con ella, aunque no hay en él, al menos no por ahora, ningún interés sexual con ella.  

 

-¿Jupa? Mire eso, suena a hipo. Y Juco, suena a vómito. ¿El artista que rayó esa pared estaba ebrio?

 

La risa de Sofía no pasa desapercibida en el bar. Ella misma se sorprende que la ironía del profesor le cause gracia. Quizá por las comillas de sus dedos sobre el aire cuando dice ”artista”. Su risa es deliciosamente escandalosa, no obstante, los únicos que la escuchan son el dueño del bar, el mesero y una pareja de tortolitos menores de edad que ingresaron con identificaciones falsas...

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Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez

Bogotá 2023 y Medellín 2024. © Todos los derechos reservados.

Foto: Mart Production

“La inteligencia artificial nos hará incompetentes”. “Los robots nos van a reemplazar y nos vamos a quedar sin trabajo”. “Internet ha sustituido la memoria humana”. Hay un cúmulo de escenarios catastróficos relacionados con el desarrollo tecnológico que muestran uno de los rasgos características de nuestra especie: el miedo.

 

mujer atrapada por pantallas
Esta conspiración superará a las pantallas

Confieso que el miedo ha sido una de mis más grandes motivaciones. Vencerlo me ha ocupado años y hoy en día puedo decir que ya no me bloquea, afortunadamente.  Y mucho menos el miedo por el desarrollo tecnológico.

 

No soy amigo de lo que se conoce popularmente como “teorías conspirativas”, concepto que me permitiré cuestionar más adelante.  Y menos soy amigo de esas ideas desde el miedo. Sin embargo, me gustan como mecanismo de la imaginación y la creatividad humana. No deja de ser fantástico que, en pleno 2024, todavía haya personas que insistan en que la tierra es plana, por ejemplo. U otras personas para quienes a es verosímil que través de una vacuna nos instalaron un chip para controlarnos.

 

Propongo que no denominemos a esas fantasías como “teorías de conspiración o conspiranoides” sino como “elucubraciones conspiranoides” porque la teoría tiene un fundamento mucho más serio en el mundo de la ciencia.  Muchas de esas ingeniosas elucubraciones apenas alcanzarían el rigor de una hipótesis. Una elucubración hipotética está muy lejos de ser una teoría y muy lejos también de ser una tesis.

 

Es cierto que las calculadoras electrónicas nos evitaron la fatiga de calcular operaciones sencillas. Pero los ingenieros no han desaparecido y muchas personas ingenieras usan las computadoras. Para hacer cálculos complejos. Las computadoras cuánticas y las micro memorias hacen parte de nuestra realidad y nos servimos de ellas para relacionarnos con el mundo, con las personas, con el conocimiento, con el saber.

 

Hoy en día, no tengo duda, se lee mucho más que antes. Dudo que la internet nos haya hecho peores lectores. Porque nunca he considerado que uno es mejor o peor lector en función del número de libros que lee al año, por ejemplo. Hoy en día leo mucho más que antes, a través de distintas fuentes. Accedo a información  valiosa que probablemente no está en libros de papel. Y también leo libros de papel. Y también los escribo.

 

Todos leemos en múltiples pantallas, leemos distintas fuentes, accedemos a autores diversos y nuestro cerebro se ha acostumbrado a trabajar con la información que recibe de una manera muy distinta a como seguramente lo hacía un cerebro hace 500 años. Por eso, mi invitación ahora no es a que leas, sino a que escribas.

 

La conspiración a la que te invito es a que crees historias, de ficción preferiblemente. Cuando escribes pones en juego varios de las características humanas: la emoción, la memoria, la organización mental, la elaboración argumental.

 

Cuando escribes haces catarsis, sanas, reflexionas, meditas. Cuando escribes y lees en voz alta, notas que tus ideas pueden volverse música. Así que propóntelo, crea ritmo y melodía. Haz música con la palabra. ¿No te parece delicioso?

 

Si no quieres escribir un cuento de ficción, compón un poema, una canción. Aprovecha los desarrollos más hermosos de nuestra condición humana: el lenguaje, el idiomas, las lenguas.

 

El idioma español es rico, el que hemos heredado y el que hemos construido. Somos privilegiados.


Por eso te propongo que conspiremos y escribamos. Es más, volvamos al lápiz, a la escritura a mano. Probémosle a nuestro cerebro que sigue vivo y que para crear no hace falta depender de las pantallas. ¿Te animas?

 

Si te interesa aprender a potenciar tus habilidades comunicativas a través de textos escritos con alto impacto, en febrero de 2024 El Relato del Domingo ofrecerá una Master Class personalizada de Literatura y Escritura Creativa. A través de esta Clase desarrollarás destrezas para redactar textos de toda índole, no sólo literarios. Aprenderás sobre historia de la literatura y conocerás algunos autores destacados. Va a ser muy divertido.


Suscriptores Premium tendrán un descuento del 30% a la Master Class.



Por: Luis Felipe Jiménez Jiménez

Foto: Cottonbro studio

 

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