- ElRelatoDelDomingo
- hace 4 días
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“Podría ser rey de un espacio infinito y, sin embargo, estar confinado en una cáscara de nuez.”
Hamlet
-¿Primo, supiste que llegó Celino?
-Joda, ya era hora, ese man desde que se lo llevó la cachaca se olvidó de todos.
-Vino con un loco ahí con billete y están en la casa de Wily, la hembra no vino.
-¿Y esa vaina?
-Que se van a quedar tres meses pa una vaina del Alcalde. La cachaca llega la otra - semana.
-Ese man siempre quiso ser político, salúdamelo y dile que yo invito las latas…
Sensación térmica 37 grados, humedad 67%, el viento descoloca un nido sin causarle mayores estragos. Abajo, el sabio calla mientras espera que lleguen sus nietos. Su compa expande la cuerda que afina un tambor. Antes de cachetear el patacón con suero van a cantarle a alguna nostalgia.
Me cambiaste por otro que te dejó por otra
perdón por amarla y no amarte má.
Me cambiaste por otro que te dejó por otra
pa ninguno habrá felicidá…

El Alcalde sabe que en pocos días tendrá a todos los clientes reunidos entorno a un prometedor acordeonero. El músico y un joven aspirante a juglar, ambos con el mismo número en la camiseta, agradecerán en público al Alcalde, con un abrazo y, en privado recibirán un fajo de larga devaluación.
El sabio ya sabe lo que va a pasar, prácticamente nada nuevo. Unos tendrán más comida, otros estrenarán tejas. Al menos el agua ya llega tres días a la semana.
Un carrotanque traerá sonrisas. El trifásico garantizará la fuerza para el baile. Y servirá para el ratón, la maluquera, el reproche. Acá nadie puede quedar deshidratado porque la otra semana toca volver a trabajar.
¿Quién no se mueve por una promesa?
¿Quién no se mueve por una ilusión?
En San Anturio la tienen clara, el mes entrante llega otro prometedor.
-A ese le sacamos tarima hace cuatro años
-Se quemó, jajajajaja
-Jodaaa, esos manes si son tercos.
Uno de dos compadres enfría los dedos con la última cerveza de la tienda, lo que no se vendió. La sombra del sediento apenas se proyecta seis centímetros de la silla improvisada con un tronco. De acá a allá, el único rumor que corre es que más tarde volverá el viento. La siesta es sagrada, pero no todos duermen.
En el despacho privado del Alcalde, el mármol de rápido trapeo jubiló a las tablas. Cualquiera que pise el honorable recinto debe tener un buen amigo con poder, o la ambición del contrato público. Si la piedra hablara, al pasado no le pesarían secretos.
Shhhhhhh, come callado, come… come callado….. shhhhhh
-Nombe, allá en Tolé me contrataron al cuñado para la mejora del alcantarillao; ese man pone para la orquesta, los refrigerios y las camisetas.
-Tonces todo listo, salú
-Salú, mi Alcalde.
Wilian de cuna, Wily de cariño, 36 años, casado dos veces, siete hijos en Córdoba, dos varones y dos niñas. La menor vive solita con su mamá en Barranquilla. A él lo tranquiliza que toda su descendencia tiene por ahora pal pescao, pal mote e queso y la cabeza e gato.
Con el Alcalde jugaron beisbol cuando niños. También patearon el balón. Ahora son cómplices de la fiesta del año: las elecciones.
El sabio retira de un soplo a una mosca de la hamaca y le dice a su nieta:
-Mañana hay fiesta en el pueblo, pero no te creas todo lo que veas.
Isabel no comprende, todavía, pero tampoco duda. El abuelo siempre tiene la razón.
Un único rival tiene Wily en su aspiración al Concejo del municipio: el hermano del cuñado de la exalcaldesa. Ya hay dos bandos entre los cuales se decidirá quién accede a la administración municipal y quién le hará el control desde el Concejo, como consagra la ley. Los demás partidos son de relleno y no alcanzarán ninguna mayoría significativa. Sin embargo, para todos hay trago, para todos hay música y carnaval.
Cuando el acordeonero repite el último verso que cierra la tragedia del enamorado y el cantante está listo para devolver la venia; Isabel observa algo extraño debajo de la tarima: dos adultos cuya disputa era pública y su odio los tenía separados, están pegados por un abrazo. La niña intuye reconciliación, pero no entiende; ayer los escuchó gritarse y su abuelo resumió: “es por plata”.
Cuentan los que saben que pasados los meses nadie recuerda el rencor y camisetas de ambos partidos sirven de trapo.
El abuelo tenía razón, se dice. Y rememora otra de las sabidurías que aquel alzaba al vaivén de la hamaca:
-Acá nos reímos de los políticos que pagan nuestras fiestas, las que hacemos con el billete de otro pueblo o con el billete nuestro, el que no tenemos, ni tendremos, el que cada vez vale menos.
FIN
Foto: GrokX
La única asistencia de una inteligencia artificial en este relato literario fue la del uso de la imagen, el texto ha sido imaginado, escrito, corregido y publicado enteramente por un ser humano.
Autor: Luis Felipe Jiménez Jiménez. Bogotá, Colombia
© Todos los derechos reservados. Enero de 2026.
