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"Me estás enseñando a amar, yo no sabía. Amar es no pedir, es dar" Gerardo Diego


CONVOCATORIA SEPTIEMBRE #JuntosContamos


El amor es un medio que fomenta la creatividad literaria. El amor es un camino de entendimiento humano. El amor es la mejor cura.

Escribe una frase, un relato corto, un poema, un aforismo o un tuit sobre el amor que contenga estas dos palabras: #JuntosContamos (Usa el numeral o hashtag).


Envíalo a través de este: FORMULARIO o a través del e-mail que aparece al final del mismo.


Extensión: máximo 111 palabras.


Plazo: todo el mes hasta el 30 de septiembre.

Condiciones de participación: Textos originales e inéditos, respeto en general y por minorías. No aceptamos textos de propaganda política.


Incentivos:

1. En nuestra página y en nuestras redes sociales publicaremos todos los textos originales (haremos revisión de autoría con un software que detecta plagios) que cumplan con las condiciones y guarden el estilo editorial de El Relato del Domingo. Mira más abajo 2 ejemplos de textos.


2. Los autores de los 3 textos finalistas tendrán acceso a un descuento especial en un Taller de Creación Literaria y Crónica que anunciaremos el 30 de septiembre.


3. Se escogerá uno (o máximo tres) de los textos participantes para la pre-selección de los relatos que irán en el Libro de El Relato del Domingo.


4. Tres (tres) parejas participantes tendrán una asesoría GRATIS con Adriana Cristancho Wedding Planner




Ejemplos de texto:

  • "No te dije que te iba a amar toda la vida porque tu pregunta cuando nos conocimos era sobre las yucas, pero algo me hizo creer que esa pregunta sobre si esta o aquella eran mejores para un sancocho podría servirte de alguna manera para romper el hielo. Tu abordaje fue patético y pensé que se trataba de uno más de los hombres coquetos que se acercan con otras intenciones, pero mirá tú, esa excusa del tubérculo nos tiene hoy en día a punto de casarnos y compartir juntos el resto del futuro que nos queda. A partir de ahora, #JuntosContamos una historia de amor".

105 PALABRAS

  • ¿Quién iba a pensar que ese joven que me entregó el cargo en el Departamento de Impuestos, se convertiría en mi esposo? Aquel joven con sus explicaciones en medio de miradas pícaras y comentarios burlones por mi aspecto de niña. Esa hermosa intención de hacerme sonreír fue llenando mis días de alegría, fue así que a los 6 meses de novios ya vivíamos juntos y a los 9 meses ya habíamos dado el paso de bendecir nuestra unión ante Dios. Hoy, 25 años después #JuntosContamos una historia de amor en la que hacen parte nuestros dos hijos. Hoy seguimos caminando juntos con el anhelo de envejecer amándonos.

Autora: Érika Martínez

107 PALABRAS

Unimos entusiasmos con Adriana Cristancho Wedding PL (instagram) para que #JuntosContmemos historias de amor durante todo el mes de septiembre. Síguela en facebook como Adriana Cristancho Wedding Planner


Fuente imágenes: CottonBro


"Cuando todo avanza hacia la ruina, el acto más sensato es permanecer quietos".

Henry Miller


Por tratarse de un testimonio cultural de un linaje extraordinario, presuntamente extinto, gracias a una prueba de ADN, el coleccionista húngaro Anjou Árpad, generoso tributador en Turquía, había conseguido arrebatárselo al Museo Nacional Del Estado. Fue preciso entonces, en plena guerra fría, que las empresas encargadas de los seguros dieran el visto bueno del traslado mediante la juiciosa elaboración de un documento que consignara, además del estado de propiedad de un abuelo del húngaro, la justificada curación por parte de un equipo de expertos, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.


Mariam sedujo a Árpad en un encuentro latino en Estambul, donde le prometió enseñarle a bailar salsa directamente en un lugar clandestino en el barrio San Antonio en Cali, Colombia. Lo que no sabía el húngaro era que ella había preparado una bebida con belladona, amapola, borrachero y otra planta sagrada, para arrebatarle su voluntad, con el fin de firmar un compromiso para el préstamo de la escultura, en ocasión de la Bienal de Arte Antiguo que Mariam co-organizaba con la viuda de un expresidente.


“Tienes que sugestionarlo para que entre a su pasado, como pasajero, situarse allá y desde allá desprender sus ataduras”, le dijo Amalia de los Ángeles, la medium catalana que había fracasado como psicóloga clínica en España y que se lucraba de consultas sobre cartas astrales, invocación de ángeles, lectura de iris e interpretación de sueños. Sus clientes eran, en su mayoría, personas a quienes les había fracasado uno o varios matrimonios o quienes no habían conseguido escapar de la depresión.


Mariam se propuso meditar frente a la escultura basada en una intuición extraordinaria que la situaba, en una vida pasada, al otro lado del mundo. Dispuso de trece velas para ese propósito, debidamente saneadas por una evocación de limpieza espiritual. Para que el rito alcanzara el efecto imaginado, Mariam ordenó desconectar el fluido eléctrico la noche del 21 de marzo cuando la luna migraba de llena a gibosa menguante.


Todo parecía suceder como estaba planeado hasta que, al intentar encender la primera vela que se ahogó, Mariam sintió que un ruido espantoso se colaba entre las paredes. Primero pensó en una fuga de agua o gas, luego imaginó la visita de roedores. Un impulso que ella misma no supo explicar la obligó a soplar las otras velas cuando un golpe en el techo la hizo brincar hacia la puerta.


Durante los siete minutos posteriores, nada se inmutó, no se movió ni el polvo en el recinto. Mariam a duras penas se atrevió a parpadear. Entonces recordó las palabras de De los Ángeles: “no te asustes con los fantasmas, diles en la cara que en ti nunca encontrarán terreno fértil”. Encendió la linterna de su celular y cuando se acercó a la escultura, tropezó con el brazo de mármor de la misma, que se había descolgado hasta el suelo por alguna fuerza invisible. El tropiezo complicó las cosas porque, ante el nuevo sonido, el cuerpo de Mariam tumbó la escultura completa, sin remedio alguno porque cayó en pedazos sobre el suelo de la sala.


Una semana más tarde, ante la urgente demanda tramitada a través del gobierno turco, Mariam resolvió cancelar los servicios de la medium, para destinar el dinero de un nuevo préstamo bancario al pago de los honorarios de la empresa de abogados. A través de dicha empresa elevó una demanda que soportaba la tesis de haber sido engañada en su buena fe por el húngaro Anjou Árpad, a quien responsabilizó del inadecuado mantenimiento de la pieza histórica. Apenas pudo ocultar que la escultura pasó con ellos una larga noche de pasión en una casa gigante, alquilada por el magnate, construcción que tenía la oscura fama de haber sido recuperada por antinarcóticos a la élite del cartel de Cali.


La custodia del menor, hijo de ese amor transnacional, ha seguido todos los trámites regulares de la atortugada administración de justicia.

FIN

Por: Luis Felipe Jiménez J. (Bogotá, 1976)

© Todos los derechos reservados 2019.

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La promesa que firmaron Carmen y Mauro acompaña la puerta de madera abierta para que entre el viento y refresque el patio interior largo que da a la cocina. Se trata de una piedra tallada con esfuerzo en forma de corazón. Un corazón no romántico sino la representación en tres dimensiones del órgano vital, con sus ventrículas, válvulas y aurículas.


-Por cada senderito de estos- le dijo ella, -vamos a caminar juntos.


-Esa será nuestra vida- selló él, antes del beso.


Mauro se baja del bus, agarra el bastón con la otra mano y mira la hora. Tiene tiempo para saludar a doña Clara, enredarle el periódico con una promesa y tomarse el tinto de greca de los martes, antes de caminar hasta el banco.


Clara prefiere no preguntarle por Carmen, hacerlo sería atajarlo y no es capaz de permitirse ese egoísmo.


En su carpeta lleva la prueba de supervivencia, un par de fórmulas para los medicamentos y una carta de amor que escribió veinte años antes, a puño y letra, cuando decidió salir a buscar por primera vez a Carmen.


Todos los días cruza por el mismo parque donde se conocieron, revive los diálogos y trata de olvidar las razones que ella impuso para justificar su partida.


-Sí don Mauro, usted ya lo leyó esta mañana, pero tranquilo que acá le tengo otro.


-A Carmen le gustaba que llenáramos juntos el crucigrama, doña Clarita, ella se las sabía casi todas


Mauro insiste en reprochar que es injusto que se roben la sección de clasificados. Tiene la ingenua ilusión de leer en ellos su nombre con una pista para llegar a ella. En la peluquería no le cobran los cortes de mentira que le hacen sobre el aire de su cabeza porque ya renunciaron a convencerlo, conocen su condición y prefieren seguirle la corriente.


Cuénteme Don Mauro ¿cuándo fue que usted dejó la finca y por qué fue que se vino a la ciudad?


Mauro narra los hechos con especial atención sobre algunos detalles, siempre igual, las mismas descripciones tanto de la realidad política como del entorno emocional que lo llevaron a tomar la decisión que, ya todos infieren, sucedió cuarenta años antes. En lo único que no es preciso es en la relación del paso del tiempo: enfatiza siempre acerca de que los hechos ocurrieron apenas el año anterior.

Los lunes, tiene la suerte de encontrarse casi siempre con el único viejo amigo que no se ha ido: Orlando. Ambos simulan jugar ajedrez mientras se repiten las historias que ya se conocen de memoria; esas que también simulan olvidar so pretexto de mantener un diálogo fluido que justifique sentar opinión sobre cualquier noticia de coyuntura que les ofrezca la radio. El recuento de las decisiones políticas de los expresidentes, con nombres y apellidos completos, les alegra las discusiones.


-Eso fue porque López se desentendió de lo que habían tramitado en el Congreso; a tal otro lo traicionaron las bases; la Constitución no contemplaba esa prerrogativa...


Una nostalgia contemplativa los aterriza con el presente, desde una perspectiva crítica que los jóvenes, a sus juicio, no saben apreciar.


Y sin embargo, cada vez que Mauro pausa su relato para recordarla, Orlando insiste en aterrizarlo.


-Ya olvídate de esa mujer, Mauro -le aconseja Orlando. -Sus hijos ya deben tener hijos, viejo cansón.


Mauro carga, como amuleto, una piedrita que simula aquella donde soñaron juntos al porvenir. Cuando vuelve a entrar a su casa la deposita justo al lado de la custodiada por el techo agrietado de su casa en Teusaquillo. Entre las obstinaciones de su frágil memoria de corto plazo, el amuleto nunca deja de acompañarlo, hasta esta misma mañana cuando escuchó a Carmen, o creyó escucharla, llamándolo durante una ensoñación de siesta en el parque.


-Voy a dejar de pensar en ella cuando nos volvamos a encontrar y me cuente si ha podido ser feliz, necesito ese descanso, Orla. Y necesito confirmar que me perdonó.

FIN

Por: Luis Felipe Jiménez (Bogotá, 1976)

©Todos los derechos reservados

Foto: Vlad Chetan

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