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Por: Urs y Max Schmid*

 

Esta es la historia de un par de viejos gemelos que durante toda su vida han sido muy amigos. Han vivido juntos muchas experiencias y aventuras. Cada uno enfocado en sus labores, aquel día recibieron un mensaje por correo. Se trataba nada más ni nada menos que de la encargada de la representación de un Gobierno cuya bandera incluye una cruz blanca. La misiva era para invitar a los ciudadanos de este pequeño lugar ubicado al otro lado del mundo, a idearse como hacerle honra a aquel país. Obviamente la pregunta básica giraba entorno a en qué momento los gemelos se acordaban más de su país de origen, cuyos paisajes son reconocidos mundialmente por su belleza y autenticidad. Estos dos “catanos” se sientan juntos a echar cabeza sobre qué es lo que a ellos más les recuerda ese pedazo de tierra natal, con la linda visita de la nostalgia que trae consigo, no sólo suspiros sino también risas y alegrías. Sobre aquello que representa en la memoria a lo más simbólico de dicho país, sobresaltan no solo los paisajes, los nombres de bancos y las aseguradoras; también las bellas montañas con nieve y pistas para esquiar junto con tantas otras cosas. Pero….no…..no es eso lo que ellos buscan, buscan algo más especial, algo que esté vinculado mejor con el placer, el gozo, el …..babeo, de sentir en la lengua, algo que de sólo rememorarlo les haga agua la boca.


-"¿Una torta?" pregunta uno, “noooo”, contesta el otro, “¡chocolate!” propone. “Noooo” contesta enfático el primero y así se la pasan un buen rato.

Que tal cosa... "¡Que no!" "¿Y esto?" Tampoco….


A punto de tirar la toalla y no hacer nada, desilusionados y aburridos, cuando uno de los dos, apegado a la esperanza de resolver el desafío, al buscar en su cajita de los recuerdos encuentra un sabor especial, que está por allá enmarañado y que de inmediato lo lleva al pequeño país, a la ciudad donde vivieron, a la impertérrita mesa del comedor de su hogar. Con este sabor llegan muchísimos recuerdos de tertulias, reuniones, visitas y fiestas inolvidables. A través del poder evocador de ese inolvidable sabor este par de gemelos recuerdan los tremendos picnics en el bosque, no el bosque de Caperucita sino el de su pueblito natal allá en la montaña de aquel pequeño y bello país. Después de que uno de los gemelos descubriera ese sabor en el disco duro de su nostalgia y cuyo poder es hacerlos babear a ambos como si recorrieran de nuevo esos momentos, entre los dos deciden hacer un video para esa representación solicitada por la funcionaria de la Embajada sobre cómo se hace un “Cervelatsalat”, es decir, en nuestro idioma, una ensalada de salchicha suiza con queso suizo. La preparación quedó deliciosa y este par gemelos tuvieron un festín inspirado en el poderoso alcance de la memoria de los sabores.


Y su video fue muy felicitado


En Los Schmid narramos un relato sobre una chistosa anécdota con este par de carismáticos gemelos.


*Bio Urs y Max Schmid (Bogotá,1949)

Ambos son artistas y pedagogos. Han ejercido la docencia por más de 40 años. Urs preside la Fundación Víctor Schmid que se encarga de mantener el legado de su padre, el conocido arquitecto Víctor Schmid. Son aficionados a la música clásica y a la lectura. Les gusta la comida de cualquier cocina. Actualmente uno vive en Bogotá y el otro en el campo.



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