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Rojo es su cinturón, rojos son sus zapatos y lleva una cresta.

Lisa es tempestad y ternura. Sabe llegar y traer el ruido o el silencio consigo. Aprendió a llegar sin pasar desapercibida. No usa celular y brinca de sombra en sombra. Lisa adora sus cicatrices. Todas las miradas le apuntan cuando llega, pero su lugar preferido es la penumbra.


-Por los lados una chuler al dos y que la cresta quede bien nítida, don Tavo.


Con una gillette también le gusta hacerse ella misma el corte.


Gustavo le sirve de consejero.


Lisa no es amiga de los espejos. A su juventud no la alcanza a maquillar el tedio.


Sin sentimientos para nadie más, para nadie más. Lisa parece la inspiración de una letra de Sex Pistols

-Es que conocí a un man muy creepy, un metacho en retiro, don Tavo.


Lisa se refiere a Zarra, un amor pasajero para contentar su cuerpo.


-A ese man le doy tres vueltas y lo pongo a ver estrellas.

Lisa sabe como destrozar los corazones.


-¿Sabe qué le dije al mancito, ton Tavo?


-Le dije: “no se vaya a enamorar de mí, parce, porque pierde”. Y él me respondió y luego se lo di: “A usted el corazón no le bombea sangre sino dinamita, Lisa”.


Zarra y Lisa compartieron sábanas y sudores.


-Estuvo bien, pero me abro, tengo camello. Usté me gusta como hombre, pero no lo amo.


-¿No me ama? ¿qué quiere?


-Lo quiero como hombre… como hembro, ¿si pilla?


-Váyase a la mierda.


Zarra quiere encerrar su amor en los protocolos, pero Lisa le esputa a los formalismos.




-Ábrase parce que yo no soy su mujer. No soy de nadie

-¿Pa culiar si es muy hembra no? Para insultar es mero macho


Lisa lo arrodilla de un puño.


-No me busque que me enciendo, soy una fosforito no es sino rayarme.


Una larga gota de sangre le dibuja el mentón a Zarra

Y habla el orgullo de un hombre herido:


-¿Sabe qué Lisa? ábrase usted más bien.


La dignidad también huye, se protege, pero esta vez es cobardía.

Uno menos, piensa Lisa. Se quita los hombres como desamarrarse los cordones. “Lo que no sirva que no estorbe”


A sus 23, Lisa ha transitado por el desamor en diversas ocasiones.


-¿Qué más Milton, si me trajo lo mío?


-¿Qué quiere Lisa, yo la invito?


-¿Que si sí me trajo aquello, Milton? sordito sí no.


-Paila, me toco botar esa mierda, una requisa en el barrio. Pero ¿qué quiere Lisa, yo la invito?


-¿Papa rellena, empanada mixta o arepaehuevo?


Lisa le salvó la vida a Milton una noche en Patio Bonito.


-Dos coacolas y tres mixtas, vecino.


La radio en la cafetería matiza Candor Estéreo con publicidad política pagada.


-Usted es muy áspera, Lisa, ¿cómo fue a decirle eso a ese man? Un perico también, veci, con dos de azúcar. Se anima Milton.

-Lo que pasa es que ese man a ratos era más mierda.


Las venganzas de Lisa son contundentes por atemporales.


-Mis heridas son pruebas del pasado y de que estoy viva. No nací para rogarle a un man, ni para complacerlo. Pero Milton, me mamé de esta güevonada. ¡Voy a cambiar de vida!


Lisa le aprieta la mano a Milton... ... eructa y dice:


-Suerte hoy si corono silla en en la buseta…


Hace una bola con la servilleta y sale corriendo...


A Lisa la vida le tiene preparada una sorpresa...


Esta historia continuará el próximo domingo 12 de junio

 

Por: Luis Felipe Jiménez (1976) Editor de El Relato del Domingo.

La primera edición de esta historia fue publicada en 2015. Esta segunda edición cuenta con ajustes en el enfoque argumental, en los tiempos verbales y en el estilo.

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Foto: Cottonbro


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