- ElRelatoDelDomingo

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Esta, esta, esta, esta…
Esta pinche corbata fue la mejor inversión que he hecho en mi vida, en mi jodida vida...

El espejo no se permite confirmar la apreciación porque considera al beige disonante con ese naranja insípido y sí pudiera intuir, pero no puede, porque los espejos no intuyen, ellos solamente lanzan cuestionables certezas, intuiría que esta tarde, a Rey Augusto Fernando la corbata no le lucirá como él cree. Tampoco podrá decirle que esa tampoco le ofrecerá la distancia suficiente para ser desapercibido.
Ahora sí, si con esa vieja corbata levanté lo que levanté; con esta me como el mundo y por fin terminaremos la casita que hemos ido construyendo con las uñas.
Con la displicencia del cómodo, la estrategia del gato y la efervescencia de la mariposa, Rey Fernando entra al recinto y deposita un sobre blanco con un billete falso. La cifra confundirá al encargado de sumar las ofrendas y lo llenará de ilusión.
Cuando se dispone en sentarse en el ala central, frente a la imagen de un Jesús amoroso, se dice:
“Dios, perdóname…”
y, acto seguido, sin que doña Gleidys lo note, hurta de su cartera un reloj que fue custodiado por su familia durante casi ya un siglo.
Autor: Luis Felipe Jiménez

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