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Autor: Luis Felipe Jiménez @Felipepoet


Aclaración:

Dudé bastante en volver a publicar el primer relato de El Relato del Domingo. Leerlo 8 años después hace que uno sea mucho más crítico de lo que escribió antes, desde todo punto de vista. El contexto en el que fue narrado este relato es el de una cascada de tuits en los que no mediaba la corrección de textos, ni la revisión pormenorizada. Las ideas fluían desde el recuerdo hasta la pantalla. Ese fluir permitió, sin embargo, que se contara una historia blanca, sencilla, sin mayores pretensiones. Ese domingo, el 22 de septiembre de 2013, a la historia la ayudó a construir lo que los lectores (seguidores) mencionaban cuando leían la historia narrada en vivo. Comparto el relato porque se cumplieron 8 años de este que fue primer relato del domingo, cuando el ejercicio narrativo todavía no se llamaba así. El relato tuvo bonitas respuestas en su momento.








 

El título del relato que compartiré con ustedes es #ElBesoDeSonja, una joven rebelde suiza que vivía en un pueblo llamado Widnau en Suiza…


En 1995, llegamos a Widnau, un pueblo de la 'zona germánica' que limitaba con la frontera de Austria, en Suiza. Nos esperaba un grupo de adolescentes suizos con sueños y expectativas parecidos a los nuestros. Entre ellos estaba Sonja...


Sonja era la más rebelde del grupo. Y lo hacía notar. Era muy delgada, pelo rojo natural (entre púrpura y cerezo oscuro). Los rumores contaban que Sonja había probado las drogas. Eso, sin embargo, nunca me constó. El chisme no me preocupaba.


Hice pronto una bonita amistad con el "galán" del grupo de suizos: Matthias, un tipo apuesto que además tocaba la guitarra. Sonja visitaba frecuentemente a Matthias. En la casa de él dormí dos semanas y allí hablé por primera vez con ella.


Alguien sugirió que fuéramos en bici a un bello lugar en Austria con un lago y un bosque donde podríamos celebrar con cerveza. El paseo en bici a ese bonito escenario natural en Austria tardaba media hora. No había ningún peligro. En mi cabeza: Sonja. Al paseo no sólo llevamos cervezas, también comida, aceitunas, quesos suizos, vino, jamones y una que otra sorpresa Estaba a punto de producirse una de las aventuras más hippies que he vivido en mi vida. Un bellísimo momento, inolvidable..


Unos días antes de ese paseo a aquel lago en Austria, organizamos un partido de fútbol que enfrentaba a suizos con colombianos. El partido estuvo parejo. Hacía calor y sudé mucho. Cuando iba a bañarme, Sonja se acercó y me dijo en alemán: "¿te ayudo?”

Nunca antes una mujer hermosa distinta a mi mamá se había ofrecido a bañarme o a ayudarme con el baño…


"Mi casa" quedaba al lado de la cancha de fútbol, Sonja entraba allá casi sin permiso, era muy amiga de Matthías.. En 1995, Luis Felipe Jiménez era un joven regordete y tímido. Aficionado a Pearl Jam, la batería, la cerveza y el fútbol…


La propuesta de Sonja me sorprendió y me puso en apuros. De la noche a la mañana iba a desnudarme frente a una desconocida. Era natural pensar que la propuesta de Sonja iba más allá de la idea de ayudarme a bañar. Esto engordó mi ego de adolescente.


"Virgen" (casto), lo que conocía sobre sexo era por teoría (revistas/tv) y por historias de amigos. No existía la internet… Mi respuesta a la propuesta de Sonja de ayudarme a bañar aún me sorprende. Quisiera devolver el tiempo, cambiar la historia. En un poco virtuoso alemán, luego da haberle dado vueltas y vueltas a la composición sintáctica, le dije: "No tranquila, me puedo bañar solo"..


Nunca olvidaré la cara de sorpresa de Sonja al escuchar mi refuerzo: "en serio, muuuchas gracias, lo puedo lograr solo”..


Mi negativa, no obstante, no alejó a Sonja, era lo suficientemente astuta para permitir que eso la frenara. En la ducha pensé en ella..

Pensé en cómo habría sido bañarme con ella. El cambio que eso generaría en mi vida, el orgullo de hombre, esas cosas...


Varios amigos habían tenido experiencias sexuales y esta habría sido la oportunidad para entrar en la élite de “afortunados”. Nuestra realidad sexual era muy distinta a la de los jóvenes de hoy en día. Con menos acceso a la información y mucho más pudorosos, los pubertos de mi entorno no nos preciábamos de tener muchas relaciones sexuales porque ese era un ámbito más para los adultos, aún cuando las inquietudes sexuales, el erotismo, la líbido y los deseos hacían parre de nuestra cotidianidad de adolescentes.


Sonja era una de las mujeres más atractiva del grupo de los suizos. Un amigo había considerado la opción de caerle con toda. Por alguna razón, Sonja se había fijado en mí. Tal vez por mi forma de vestir entonces, algo rebelde y grunge. En el contexto de esa época, sin reguetón, ni baile del choque, ni internet, las diversiones de los jóvenes eran otras…


En Europa estaba viva fiebre del "trance" y de la música electrónica con todos sus matices. Pero yo vivía para el Rock…


En ese viaje compré en París el single con esta la canción: “Alone”, de Pearl Jam y quería presentárselo a Sonja. A Sonja le encantaba la música electrónica, pero confesó haber sido seducida por el hecho de que yo tocara batería..


La noche que fuimos al lago en Austria, Sonja y yo sabíamos que allá tendríamos la mejor oportunidad para estar solos. Como dije antes, llevamos cerveza, vino aceitunas y todas las ganas de divertirnos. Una vez llegamos, la busqué entre todos..


Sonja me enseñó varias palabras en el lenguaje suizo-alemán de la época. Una muy clave fue: "Buschen" que viene de “arbusto”. Sonja me invitó a “Buschen", situación que implicaba escondernos en un arbusto para acercarnos de manera íntima..


A partir de ese momento ya no hacía falta hablar en alemán o inglés. El lenguaje de nuestros cuerpos nos iba a comunicar..


Más de lo que sucedió entre los dos sólo nos compete a ambos. Ese día nos besamos y quedé enamorado…


No perdí mi "virginidad" en Europa y tampoco en 1995. #ElBesoDeSonja fue un amor de verano, fugaz e inolvidable.


Relato publicado el 22 de septiembre de 2013 a través de muchos tuits de 240 caracteres.

Foto: Tran Long










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