- ElRelatoDelDomingo

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Francisca Munay, oriunda del altiplano, millonaria por azar, resolvió dedicar su energía y su fortuna, a sus escasos treinta y nueve años de edad, a reconstruir las razones según las cuales Dios quiso que fuera ella "la responsable de su propia suerte". Nunca se sintió más sola que cuando supo una verdad...
No cometió ningún delito, no robó a nadie. Tampoco quiso ser política. Le prometieron ser líder, aunque le dijeron que se auto-denominara "lidereza". También le prometieron que de pastora podría "encarrilar mejor a la juventud". Unos lavadores de dinero le quisieron comprar el premio con una cifra que despreció, por fortuna. Le acercaron un discurso que enfrenta al hombre con la mujer y resolvió que no era ella quien debía asumir esa revancha.
Su decisión, contrario a los múltiples consejos, fue descubrir quién había sido su madre, su padre y por qué la abandonaron. Invirtió parte de su dinero en una tras-otra-tras-otra largas investigaciones.
Cuando supo que la familia que la adoptó no eran las personas que la concibieron, dejó de preguntarse por el amor sexual y comenzó a hilar entre el miedo, la desesperanza y su mayor desafío: la incertidumbre. Donó la mitad de su fortuna a una fundación que no lleva su nombre y pellizcó relatos entre quienes conocieron el entorno de su familia adoptiva. Reconstruir el pasado se convirtió en su obstinación. Más que un hábito, lo tomó como una disciplina.
Encontró incompatibles versiones que fueron construyendo, en su agenda, un diario desordenado de teorías, hasta que comprendió que su madre biológica ya no iba a regresar.
Esta fue la mitad del diálogo que cerró su búsqueda, tres días antes de morir, por razones que nos permitimos no compartir:
-Sumercé tranquila, es la quinta, son treinta palos y los costos del mantenimiento los asume usted, pero ella le garantiza que la criatura le nace sana, bella y sin complicaciones. La primera niña casi se nos va y ella también, pero ya después de la segunda, todos felices. Tome su decisión tranquila y me llama. Le presento a F para que le de confianza, ella es seria en sus cosas. Mire estas foticos de cuando estaba esperando la primera. La reunión con el médico y el abogado la hacemos siempre acá mismo. Nuestros horarios son de 9 a 5. Pero si gusta vamos a su casa, todo el equipo, sumercé tranquila.
Francisca Munay, Pacha, no estaba interesada en ser madre, solamente quiso conocer una verdad.

Cuento corto imaginado y escrito por Luis Felipe Jiménez en Bogotá, Colombia, sin la asistencia de alguna inteligencia artificial. Septiembre de 2026. Todos los derechos reservados y protegidos.

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