- Simpática Redondo

- 15 feb
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
-Mor, ustéh vive bien con tantos guapos tan… tan pegaitos… a ti, venga...
-Señorita, espere ¿usted si es mayor de edad?
-Claro papito, mirá mi cédula....
A estas alturas, la mujer ya no sabe si este será el cliente final. Sospecha, claro, que algo extraño está por suceder.
El señor de la corbata agarra la cédula, le toma una foto y dice:
-Noventa y cinco millones....
… niña ¿qué necesita? ya casi llegamos...
-¿A dónde? son cien dólares, mor
-Ya sabe, entre menos preguntes, mejor
-Mor, me táj ajustando
Suena el radio-teléfono de nuevo:
KKKGHHHHHH
-Por la tres... ¡Fuera!
Por la entrada tres a la compleja urbanización privada, entran dos de los carros que escoltaron a esta joven mujer y a su presunto nuevo empleador. No habrá registros financieros del intercambio. El dinero en efectivo mueve al mundo del crimen en este lugar, donde se trenzan cientos de transacciones como esta.
A la espera de la cita, con una selfie de Fausta que ella misma no recuerda cuando fue tomada; un político termina de vaciar una botella de Bucanans Selloazul. Mira el Patek Philippe que usa para estos encuentros. La hora es exactamente la misma que aquella que nos regala el teléfono de ella, ni un segundo más, ni uno menos.
No hay hielo en el fondo del vaso, solamente un poquito de agualicor que, tampoco beberá, porque ella llegó a tiempo.
-Si logras que este muñeco entre, te doy el doble de lo que quieres.
El político saca dos billetes de cien dólares y los ubica sobre la mesa de noche.
El encuentro sexual que está a punto de suceder no debe ocuparemos; lo que debe importarnos, por ahora, es que ella aspira a una casa para su mamá y otra para ella y su hija. Él tiene casa, carro, beca, prestigio, desprestigio, dinero, poder político. Mira el paso del tiempo en marcas distintas, de acuerdo con la relevancia que él le otorga a sus interlocutores. El Patek no le dirá hoy que amor tuvo, pero lo dejó ir. No hay lujo material que goce el privilegio de aterrizarlo. No importa, tiene aspiraciones más banales: aspira a ministro del gobierno del cambio antes o después de arañar un consulado…
Si quieres conocer a dónde llegó Fausta, entra al módulo de perversión
Autora: Simpática Redondo*
Cambiamos el nombre de la persona autora de este relato, por pedido expreso de ella. Es prudente proteger su identidad porque los dos capítulos siguientes pueden levantar muchas callosidades.
Medellín, San Lucas, febrero de 2026.
©️Todos los derechos reservados
Este texto fue imaginado, escrito, redactado y editado por un ser humano, sin la asistencia de alguna inteligencia artificial.
El único uso de inteligencias artificiales fue el de la elaboración del video, para la cual contribuyeron las inteligencias artificiales de Google, Meta y X.
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